Cuándo se puede aplicar la prisión permanente revisable

¿Qué es la prisión permanente revisable?

En el año 2015, el Congreso de los Diputados aprobaba la prisión permanente revisable como parte de la Ley de Seguridad Ciudadana. Los últimos meses se ha reabierto el debate sobre estas condenas.

La prisión permanente revisable es la máxima pena privativa de libertad que existe en el Código Penal español. Como su nombre indica, la prisión permanente revisable es una pena de cárcel, en principio, indefinida. No obstante, está sujeta a revisiones, en las que el reo puede recuperar la libertad.

Lo que se pretende cuando se pone esta pena es impedir que los delincuentes más peligrosos, con peligro de reincidir, puedan volver a la sociedad. Así, se protegería al resto de ciudadanos.

Antes de entrar en vigor la prisión permanente revisable, el Código Penal establecía límites de 25, 30 y 40 años de prisión, siempre en función de la gravedad de las penas. No obstante, también contemplaba el cumplimiento sucesivo de penas si había acumulación.

Qué delitos pueden conllevar prisión permanente revisable

No se puede aplicar en todos los casos estas penas. Así, está pensada para:

– Cuando sea subsiguiente a un delito contra la libertad sexual.

– Cuando la víctima sea menor de 16 años o se trate de una persona especialmente vulnerable.

– En los asesinatos múltiples.

– En los cometidos por miembros de una organización criminal.

– Homicidio del jefe del Estado o heredero.

– Homicidio de jefes de Estado extranjeros.

– Delitos de lesa humanidad o genocidio.

– Obstrucción de la recuperación del cadáver.

– Asesinato después de secuestro.

– Violaciones en serie.

– Violaciones a menores tras privarles de libertad o torturarles.

– Muertes provocadas en incendios, estragos causados en infraestructuras críticas y liberación de energía nuclear o elementos radiactivos.

Cuándo se revisa la pena

Según el artículo 51 del Código Penal, para que se suspenda una pena de prisión permanente tiene que darse los siguientes requisitos:

– Que el penado haya cumplido 25 años de su condena.

– Que tenga ya el tercer grado.

– Que haya un pronóstico favorable de reinserción. Para esto, el tribunal debe tomar en cuenta una serie de circunstancias que el artículo enumera: informes favorables, antecedentes del penado, la conducta durante la pena, etc.

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