¿Qué diferencia hay entre separación y divorcio?

A la hora de dejar una relación, son muchas las decisiones que hay que tomar. La primera de ellas, sin ninguna duda, es si lo que se adapta a nuestras necesidades es la separación o el divorcio.

Tanto luna como la otra tienen algo en común: se acaba la convivencia entre los cónyuges. Más allá de eso, casi todo son diferencias.

Si bien la separación implica el cese efectivo de la convivencia de ambos cónyuges, no tendrá efectos legales frente a terceros. El divorcio, en cambio, requiere una sentencia judicial. Por eso, habrá tanto consecuencias personales como patrimoniales.

El fin del matrimonio

Es importante tener claro que la separación no pone fin al matrimonio. Y es que no disuelve el vínculo matrimonial. El divorcio, en cambio, sí. Se obtiene mediante sentencia judicial, y tiene efectos frente a terceros.

El divorcio produce la disolución del régimen económico matrimonial. La separación produce el efecto se la separación de bienes desde la sentencia.

Otra diferencia fundamental es la de poder volver a contraer matrimonio con otra persona. Y es que si bien tras el divorcio los cónyuges pueden volver a contraer matrimonio entre sí o con otras personas, si se separan no, ya que el matrimonio sigue vigente.

Tanto el divorcio como la separación legal impiden que el otro cónyuge herede si no hay testamento, y que tenga derecho a la legítima.

Tanto la sentencia de separación como la de divorcio recoge las medidas respecto al cuidado de los hijos, guarda y custodia, régimen de visitas, comunicación y estancia, ejercicio de la patria potestad, gastos de mantenimiento de éstos, la disolución del régimen económico del matrimonio, el uso de la vivienda, etc. (art. 81 y 85 del Código civil).

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