El tacógrafo se considera documento oficial

Manipular el tacógrafo es delito

El Tribunal Supremo ha considerado que las mediciones del tacógrafo con documentos oficiales a efectos jurídico- penales.

Un tacógrafo es un dispositivo electrónico que registra diversos sucesos originados en un vehículo de transporte terrestre durante su conducción. Así, incluye datos como el número de horas conducidas o los descansos.

Manipular las mediciones de un tacógrafo es un delito de falsedad en documento oficial, en la modalidad de simulación. Así lo ha considerado la Sala Segunda del Tribunal Supremo en una sentencia. Se trata de una práctica perseguida, ya que en ocasiones se hace para falsear los registros, como medida para eludir controles policiales o administrativos.

Según el Supremo, la información almacenada en la memoria interna de un tacógrafo es un documento electrónico. Igualmente, los recibos o tickets que se expiden son copias de ese documento, por lo que es indiscutible que tiene carácter oficial.

El tacógrafo también sirve para el control interno de la empresa

Si bien el tacógrafo cumple funciones importantes a la hora de controlar internamente la actividad de los conductores, su papel va mucho más allá. Y es que su finalidad principal es la de que se pueda controlar tanto policial como administrativamente. Por eso los documentos que genera se consideran oficiales.

Por tanto, según la sentencia, “cuando la manipulación no tiene más finalidad que se registren datos incorrectos para sortear los controles administrativos, que será el supuesto más frecuente en la práctica, la naturaleza oficial del documento resulta indiscutible”.

Condena de prisión y multa

En esta sentencia, la Sala Segunda del Tribunal Supremo condena a 6 meses de prisión y al pago de una multa de 1 080 euros por delito de falses documental en la modelidad de simulación a un camionero. El condenado habría colocado un imán en la parte metálica del sensor de movimiento del tacógrafo, por lo que a pesar de estar en movimiento generaba registros de inactividad.

Así, el Tribunal ha estimado el recurso de casación planteado por el Minsiterio Fiscal. Al mismo tiempo, anula la sentencia de la Audiencia Provincial de Girona, que previamente había absuelto al camionero. Y es que entendieron que la emisión del ticket de tacógrafo previamente manipulado no era un delito de simulación documental, sino de falsedad ideológica. Al tratarse de un documento privado y no perjudicar a un tercero, la Audiencia Provincial no lo consideró punible.

El Juzgado de lo Penal

Al contrario que la Audiencia Provincial, el juzgado de lo Penal nº 5 de Girona sí había condenado al acusado como autor de un delito de falsedad por simulación. Esta sala consideró que el documento emitido por el tacógrafo era un documento simulado y que podía ser calificado a efectos penales como documento oficial. Consideraba así porque la finalidad de estos documentos era incorporarlos a un expediente administrativo.

Ahora el Tribunal Supremo, en esta sentencia, fija criterio. Pone fin, así, a las sentencias contradictorias de las Audiencias Provinciales.

En este caso, los magistrados concluyen que se produjo un delito de falsedad documental, sancionable penalmente conforme al artículo 392 del Código Penal, en relación con el artículo 390.1.2º.  Este último artículo describe como una de las modalidades del delito de falsedad documental “simular un documento en todo o en parte de manera que induzca a error sobre su autenticidad”.

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