El delito de desobediencia en el Código Penal

El delito de desobediencia grave a la autoridad se considera un delito contra el orden público. Así, lo reconoce el Código Penal, que hace lo mismo con los delito de resistencia y el de atentado contra la autoridad, sus agentes y los funcionarios públicos.

Si bien todos estos delitos se consideran contra el orden público, eso no significa que sea lo mismo. Tienen cosas en común, pero también importantes diferencias.

Desobediencia grave contra la autoridad o a sus agentes

Tanto la desobediencia como la resistencia o el atentado contra la autoridad comparten algunos puntos comunes:

1. Afectará directamente a la autoridad o a sus agentes en el ejercicio de sus funciones. Esto no incluye siempre a los funcionarios públicos.

2. Para que haya desobediencia tiene que haber previamente una orden directa de la autoridad o sus agentes. Eso sí, tiene que haber sido dictada en de acuerdo a la ley, y debe imponer una conducta activa (no pasiva). Una vez se haya dictado la orden, no es necesario que se comunique que no cumplirla supondrá un delito de desobediencia.

3. Es imprescindible el conocimiento. No será un delito penal si el sujeto en cuestión no conocía la orden.

4. Oponerse voluntariamente a la orden también es incumplirla.

5. El hecho en cuestión debe ser grave. Si no, se trataría de un delito leve, en lugar de grave.

Artículo 556.1 del CP

La pena del delito de desobediencia grave a la autoridad viene, como decíamos, recogido en el Código Penal. Así, dice el artículo 556.1:

«Serán castigados con la pena de prisión de tres meses a un año o multa de seis a dieciocho meses, los que, sin estar comprendidos en el artículo 550, resistieren o desobedecieren gravemente a la autoridad o sus agentes en el ejercicio de sus funciones, o al personal de seguridad privada, debidamente identificado, que desarrolle actividades de seguridad privada en cooperación y bajo el mando de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad.»

Las diferencias entre los delitos contra el orden público

Como ya veíamos, no es lo mismo un delito de desobediencia grave a la autoridad que el delito de resistencia. La diferencia principal es que cuando hablamos del delito de resistencia, se trata de incumplir una orden o mandato mediante la fuerza física o con oposición corporal. Cuando es desobediencia, en cambio, no hay ninguna agresión, sino solo una oposición tenaz a obedecer.

En ocasiones, ambos delitos se dan a la vez.

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